xD de Janeiro

20 Ago xD de Janeiro

Dos jornadas seguidas de dura bicicleta me llevan desde Paraty a Angra dos Reis. La noche de enlace la paso en mi pequeña tienda, en un pequeño camping de un pequeño pueblecito, en el que soy el único huésped. Yo, y una nada pequeña araña negra, que será inofensiva físicamente, pero mentalmente es muy agresiva. Menudo bichaco!
Me acuerdo del ultimo día que pasé en Paraty, de Ariel y Luciana, y de la mágica casa de Roulien… parece un pequeño sueño verde antes de enfrentarme al gris asfalto.

Desde Angra cargo a “Ona” en un bus que me lleva directamente a la estación Nuevo Rio (de Janeiro), saltándome así todo el “Mordor” periférico.
Si antes fue la araña, ahora es la red la que mueve sus hilos y gracias a mi hoster (el crack) Rodrigo, me espera Rafael, un ciclista carioca de los “amigos de la bicicleta de Rio” dispuesto a acompañarme desde la estación hasta el barrio de Botafogo. La noche se acerca y el miedo vuelve a susurrar. Tantas leyendas y realidades sobre el peligro de Rio me tienen preocupado. Me recuerda a la sensación de Santos y Sao Paulo. El gran monstruito de la gran ciudad…
Esta vez, se diluye en media hora. Como siempre, como en mi ciudad Barcelona, como en la vida… nada es para tanto, basta con vigilar lo justo y esperar tener buena suerte, no podemos hacer nada más; pero siempre vale la pena enfrentarse a ese puente que cruza a la orilla de lo nuevo y desconocido.

Rio de Janeiro me encantó, pese a mis pocas ganas de ciudadear: valió mucho la pena acercarse a esta especie de “Sagrada Familia” de Gaudi hecha ciudad .Los morros a pie de mar salpicando la ciudad, las favelas y la foresta encaramandose a ellos… simplemente “legal” como dicen aqui. La gente me acoge de lujo (mil gracias a todos), y me inyectan una dosis de Carioquismo en vena a base de praias, fiestas, favelas, olas, hospitalidad, manjares y alegría.

Tuve la suerte de participar en una pedaleada popular. Un paseo-manifestación que hacen los ciclistas en Rio para pedir respeto en la vía (aquí es realmente alarmante el nivel de intolerancia e indiferencia para con los ciclistas). La bicicletada consiste en andar todos juntos de noche cruzando toda la preciosa Rio. ¡Espectacular!
Ese día, ademas, la movida esta encabezada por la Ciclobanda: un grupo de músicos que toca al mismo tiempo que pedalea, samba, charanga…  una pasada y un lujo disfrutar de toda la ciudad de ese modo.
Lo vivido y visitado en Rio queda allí y en un video que “curraré” en breve, un poco como una excepción en el camino. Una turistada dentro del viaje. Un salto al asfalto desde el mato.

favela Santa marta

Allí decido cambiar el rumbo. Ya no subiré mas al Norte. Volvere a Santos, a la altura de mi punto de partida para ir hacia al sur esta vez. He tenido la suerte de conocer una costa Brasilera fantástica. Ahora buscaré Floridanopolis, para torcer a Iguazu y de allí empezar a soñar en despertar un día en Bolivia.

Antes de eso retrocedo para hacer un salto a un punto que pasé por alto: Ilha Grande. ¡Menos mal que lo hice! Porque fue una sorpresa inmensa llegar, un regalo de los gordos que me tiene atrapado completamente mientras escribo estas líneas. Estoy viajando como modo de vida, ahora vivo aquí, en la espectacular y ladrona Ilha Grande. Me dejo robar los días, la vista y mis pasos. Cuando ya no quede casi nada, partiré para seguir pedaleando hacia el sur, y luego al oeste siempre con esta sombra de buena onda que se empeña en perseguirme… ¡que así siga!

Adjunto mi primer trabajito para la Pousada Paloma, que es mi puerto base en la isla y en la que me  tratan de lujo! (imaginaos lo duro que fué el rodaje… ;))

Nos leemos en la próxima entrada: Ilha grande.

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