Sensaciones en HD

06 Nov Sensaciones en HD

Os quiero hablar sobre la bella imposibilidad de capturar algunos momentos.

Una cámara fotográfica o de video no siempre puede ilustrar lo que uno está viendo y sobretodo sintiendo, incluso en algunas condiciones, de baja luz por ejemplo, no puede trabajar.

Me recuerdo vibrando, cambiando de posición, leyendo aquellos libros de navegantes solitarios que os comentaba en el post anterior, casi entrando en trance mientras una brisa marina imaginaria se colaba bajo la puerta de la habitación lanzándome mar adentro. Esas aventuras leídas no existían en el mundo real, eran capturas por escrito de alguien, interpretadas, imaginas por mi, pero igualmente forjaron recuerdos imborrables.

Algunos libros, películas, documentales, charlas o cuentos, son capaces de hacerte volar o incluso cambiar tu norte. Yo, ya en aquel entonces, no podía entender que si esas experiencias que leía de otros humanos eran basadas en hechos reales, la vida que esperaba frente a mi fuese a transcurrir ajena a todos esos mundos, pasando bajo mis pies a golpe de rutina.

Años después, uno de esos pedacitos de cielo marineros se hizo realidad con unos adornos que reventaron mis expectativas. No fue el primero, pues el vidaje me esta regalando momentazos más a menudo de lo que podeis imaginar, pero si uno de los más especiales.

Luna atlantico

Solo, en mi guardia de noche en la popa del Pantarei, la oscuridad me rodeaba de un modo dulce, la temperatura era perfecta, el viento suave y constante y el cielo era un espectáculo que ninguna cámara puede intentar capturar sobre un barco en movimiento, solo el propio mar imitando a un espejo se atrevía.

El sonido de la madera acurrucándose en cada ola, el agua fluyendo como un río alrededor de los 13 metros de la nave y los coletazos perezosos de las velas, era un manso mantra que abría las puertas a una guardia que olía a regalo. Todas las noches y días de la travesía hasta el momento habían sido increíbles… ¡Estaba cruzando el Atlantico!, navegando como tantas veces soñé y leí, impulsado por el viento, visitado a diario por los delfines, adentrándome en lo leído pero desconocido.

La nota de la noche se acercaba al nueve y de repente, por el rabillo del ojo, llegó el punto que faltaba para el diez en forma de bioluminiscencias en el mar. Una estela de noctilucas convirtieron el tranquilo navegar del barco en un espectáculo similar al de un cometa cruzando el firmamento que intenta robarle protagonismo a la vía láctea. Las chispas de color azul liláceo, parecían un efecto de ciencia ficción pero en directo, pura magia. Un cuento sin ficción, una cascara de nuez flotando en el universo y el cerebro capturando el momento con todos los sentidos.

gran duna guitarra

Recordé que la sensación fue muy parecida la noche que me aventuré solo en el desierto de Marruecos y presencié un espectáculo inenarrable que colmó mi vaso de voluntad nómada y allí se descorcho la decisión del VIDAJE…

Luego… mezcla de sensaciones entre respiraciones profundas que casi me ahogaban, ganas de llorar ante la gran suerte tan improbable de estar vivo y tan intensamente, alejado de la anestesia de los días clonados.

Un punto alto de consciencia, de meditación alegre, de nostalgia por todo y por nada al mismo tiempo, de sentirse multimillonario con apenas 500 euros en el banco, de estar siendo mi propio héroe, de no haberme traicionado y de ir rumbo a la otra orilla donde esperan en fila días llenos de nuevas experiencias y aventuras.

Superado al ver que con los mismos ojos que leí hace eones aquel momento narrado por otras personas, ahora los hacia míos, los estaba viVIENDO.

barco selfie reflejo

¿Como se puede capturar ese momento? ¿Que sonido o musica narran esos vacíos tan llenos?

Supongo que es el reto del buen escritor, del buen cineasta o documentalista, del buen músico… Encender la chispa creando un proto-sentimento para que la gente que lo lee, ve o escucha ponga el resto usando su anhelo para revivirlo, versionándolo desde habitaciones anónimas, para algún día lanzarse a experimentar por si mismos que es lo lo que le cuentan y crear entonces si, momentos inolvidables, que quizás volver a contar.
Porque… (y es el motivo de este post) nadie os va poder contar jamas como sabe un beso que os dieron ¿verdad?, así que sobretodo vivid esos besos que os puede dar la vida por vosotros mismos. Si alguna vez os habéis emocionado cuando os contaban algo, id a por ello, porque no hay libro, poeta, película o cámara que pueda capturar eso y se compare con la realidad.  No hay más oportunidad que esta partida para experimentarlo. No hay ficción que supere la magia de la realidad.

La verdad es que creo que es una suerte que no se puedan capturar esos momentos, así estamos obligados a vivirlos por nosotros mismos 😉

partículas de oceanoTengo la suerte de haber recibido varias cartas de gente que gracias mis patosas palabras soñaron con viajar en bicicleta o ser nómadas y se lanzaron, agradeciéndomelo emocionados. Otros incluso, que una de mis canciones eran las de su vida. Que emocion de nuevo, mis humildes chispas… Os aseguro que es da las cosas que más me enorgullecen en el mundo, compartir, poner granitos de arena en los sueños de otros. Por la empatía de haber sido yo, y continuar siéndolo, el lector emocionado de la habitación. Cuanto agradecido les estoy a todos esos grandes soñadores que se atrevieron a vivir y que lo compartieron siendo mi chispa y la de tantos otros.

Uff me he enrollado mucho, disculpad, me he emocionado con las teclas 😉

*Medio cambiando de tema, hay otros momentos muy especiales que son una asignatura pendiente para alguien que quiere “documentar” y compartir parte de su vidaje…

Son los momentos íntimos con la gente que me acoge, que conozco, que me tiende la mano, que me muestra su realidad. Son oro puro, pescadores, indigenas, campesinos, familias humildes que me tratan como un hijo, gente vivida, ilustrada que me regala charlas de oro, etc… ¿Como puedo sacar la cámara e intentar capturar  eso tan intimo, tan básico, tan familiar? Hay formas, pero de momento me cuesta mucho ir más allá del selfie de recuerdo.

Es una asignatura pendiente porque se que no hay nada de malo en intentarlo, pero sigo teniendo un miedo de romper la magia, de convertirme en periodista/turista de repente, cuando soy y me siento y quiero solo ser, un nómada amigo, nada más.

Es un reto, se que hay caminos para conseguirlo y algunos pasitos ya he dado.

Es otra de las cosas buenas de esta vida en movimiento, que evolucionas frecuentemente y te enfrentas a nuevos retos.

Jorge Galeano me comenta: -Fíjate que nadie más tiene arboles, dicen que las hojas ensucian… Y es cierto, su oasis verde es único y mientras él cocina a fuego lento bajo una fresca sombra, los demás buscan comida rápida bajo el sol abrasador. Mientas los coches escupen ritmos repetitivos y comerciales, el silba melodías de jazz mientras pedalea camino a su taller donde después de trabajar en su ultimo cuadro buscará los acordes para acompañarlas con su guitarra. De vuelta a casa, los pájaros se acercan a su jardín a cantar y beber agua que el les prepara. Gracias Jorge por regalarme charlas, recetas y dejarme posar en una ramita de tu cabaña! Salud! #warmshowers #biketouring #cicloturismo #friendship #amistad #hospitalidad #hospitality #bicycle #bicicleta #feiradesantana #xtractcle #guitara #guitar

Una foto publicada por Albert Sans (@albertsans) el

A ver si con el tiempo puedo intentar capturar o narrar mejor y compartir esas “Partículas de cielo” como les llama mi amigo Josep Maria Bea. Esos momentos en los que pese ha haber sonidos a tu alrededor se crea un silencio entre tu y tu “yo”, respiras profundo, sonríes emocionado en mitad de ese fogonazo de consciencia de estar viviendo pura vida…

😉

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