RELATIVIDAD NÓMADA

06 Ago RELATIVIDAD NÓMADA

Os quiero contar una pequeña historia sobre viajar en el tiempo y la relatividad

Al primer día de mi vida, mi padre ya me hizo socio del F.C. Barcelona.

Crecí viendo partidos en el Campo Nou y a Schuster, Maradona, Dream Team, Romario, Ronaldo, Rivaldo…
Era un culé hasta la medula más. Recuerdo llorar en la primera copa de Europa y rabiar cuando el eterno rival nos devolvía el 5 a 0.

Pero luego, mientras todos crecían reafirmando sus convicciones y sus identidades, mi camino se fue torciendo sutilmente paso a paso.

El primer sutil pero pragmático cambio llegó con la mayoría de edad cuando debía hacerme cargo del pago de mi “carnet” de socio.

Mis primeros duros trabajos en cadenas de montaje de la SEAT para pagarme mi guitarra y mis cosas me convencieron de que no era una prioridad asistir a partidos en persona y me conformé rápidamente con verlos por al televisión y presenciar en el campo uno al año si había suerte con algún carnet prestado. Relativicé eso que quedaba tan bien de “ser soci”.

El tiempo pasaba y pese a seguir siendo muy culé, también era muy futbolero y me sorprendí a mi mismo disfrutando con partidos del eterno “rival” y otros equipos de otras ligas. Me gustaba el futbol como deporte y no como una obsesión de identidad solo con mi equipo.

Llegó la era Ronaldinho, Messi, Guardiola y los culés disfrutamos de una época dorada de buen juego y títulos. El mundial de la selección, las eurocopas…

FUTUROLOGOL

Ahi la cosa empezaba chirriar más de la cuenta (ya lo venia haciendo hace tiempo), pues veía que la mayoría vivía esas alegrías desmesuradamente y eso se veía reflejado también en una frustración exagerada en las derrotas o cuando no el equipo no arrasaba.

Yo, como no he crecido nunca del todo, empecé a ver el espectáculo como un niño que observa a los adultos en la distancia sin entender muy bien que pasa… No entendía porque algo tan ajeno a mi, unos jugadores comprados la mayoría a golpe de talonário y que por casualidades de la vida jugaban en “mi” equipo pero lo podrían haber echo en otro, debían “fastidiarme” o “alegrarme” tanto.

Una vez hasta recuerdo fingir para no parecer un bicho raro cuando todos se volvían locos con una importante victoria. Estaba contento, disfruté del partido, de la emoción, pero para nada para dar saltos como si hubiésemos acabado con el hambre en la tierra. Tuve hasta miedo, no reconocía a mis amigos totalmente drogados de euforia saltando como locos.

Recordé que los humanos usamos esta identificación con nuestro equipo como lo hacían nuestros ancestros con sus tribus y grupos de caza. Es (o fue) una ventaja evolutiva, una herencia genética. El grupo, protege, se defiende, te identifica más allá de ti, eres más fuerte junto a el, por lo tanto resistes y puedes pasar la información a la siguiente generación, y eso va calando…

Con estos “sustos”, tiempo y reflexión decidí que solo dejaría, y hasta cierto punto, que “mi equipo” me alegrara el día ¿pero fastidiármelo? para nada!

viaje tiny planet

Y ahí entra el VIDAJE, cuando empecé a viajar como forma de vida, una de las cosas que más me molestaban era la de que al cruzar una frontera u otra, la gente me preguntara por el otro país en tono de “conflicto”: – ¿Qué los Chilenos? ¿A que no te han tratado como aquí?, y así en todas las combinaciones que os imaginéis, prejuicios de razas, países, o clubes de futbol.

Luego, al ver como en otros lugares había la misma rivalidad o mayor con entre equipos que ni conocía, me hizo relativizar aun mas y ver los propios como algo absurdo, ridículo y totalmente prescindible.

Sin ir más lejos hoy en los muros de facebook he visto como algunos aficionados de River que han ganado la copa Libertadores lo primero que hacían era insultar y mofarse de los de boca. A mi en cambio, me caen tan bien los que me caigan bien de uno u otro equipo, ese dato no me afectaría para nada… ¿Por que a ellos si?
En el viaje he visto ODIO en mayusculas y negrita en los ojos de la gente hablando de otros equipos, culturas y razas. Tristemente en su lado más extremo he visto racismo, por ejemplo con los indigenas del chaco paraguayo, casi esclavitud de un modo en que un suertudo “culé” acomodado de clase media no podía ni imaginar que aun existiera. Todo al son de: estos son unos tal.. o cual.. como si pertenecieran a otra realidad, cuando son tan humanos como cualquiera y quizás un día pueden ser tu mejor amigo, tu pareja o salvarte la vida.

MAPÁ

Creo que el ser humano tiene un reto ante si: Ser cada vez más humano, y arrinconar o domar esa parte “animal” que hasta ahora ha sido una ventaja evolutiva y una herencia genética, pero que solo nos sirve para generar barreras, conflicto y odios. También creo que deberíamos dejar todos estos deportes e identificaciones solo para disfrutar y promover con ellos la idea de que todos somos iguales no que unos somos superiores a otros solo por el echo de que otros metan la pelotita o no o tengan más miles de millones o no.

Ojalá los padres en el futuro expliquen bien a sus hijos que “su” equipo y su cultura es una más, tan importante y a la vez absurda como cualquiera del planeta.

niño touch

No soy un robot, seguiré disfrutando con “mi” equipo, pero domando y conociendo mis impulsos (que siguen engañándome alguna vez), disfrutando del buen juego de un deporte, se gane o no, pero sobretodo, sobretodo, no lo usaré como un arma conflictiva contra nadie. Y ni siquiera si mi equipo baja a tercera division o desaparece voy a perder un segundo de sueño ni de mis sueños de esta vida que tenemos suerte de vivir y que poco tiene que ver con equipos, fronteras, banderas o patrañas. Todo eso es relativo a nuestro tiempo y lugar de nacimiento, quitemos hierro al asunto.

Y por favor, no os hagáis tan mayores… Los adultos son niños que dejaron de curiosear y creyeron saberlo todo y por lo tanto, dejaron de crecer.

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