De Polonio a Valizas

06 Oct De Polonio a Valizas

Siete quilómetros van desde Cabo Polonio a Barra de Valizas. Un “paseo” por la playa, pisando trillones de conchas de mar.

A la derecha, el océano Atlántico en su versión mas salvaje. Puedes ver ballenas, delfines, lobos y leones marinos.
No quiero imaginar que otras criaturas reinan en estas aguas o el sueño de surfearlas se volverá una pesadilla.

A la izquierda, dunas, doradas e imponentes, dignas del mejor Erg sahariano.

En veinte minutos, el cabo y los ranchitos de colores que lo salpican desaparecen a la espalda.

Cada paso dibuja el paisaje mas Daliniano. Las filigranas que inventa el viento en la arena,  las solitarias olas, los cuerpos muertos de lobos de mar , los esqueletos de arboles arrastrados por la corriente que van apareciendo de vez en cuando, sumados a la ausencia total de la huella del hombre, acentúan ese feeling surrealista.

Aparecen unas figuras vagando entre la bruma ¿Que hacen en mitad del “desierto” esas reses?

Grandes piedras pulidas por el fuerte viento de la zona durante miles de años arañan las montañas de arena.

De repente, cerca de un pequeño cabo rocoso que separa aguas bravas de mansas, una silueta me llama la atención. Es un joven león marino que resbala torpemente entre las rocas. Deja que me acerque muchísimo, puedo disfrutarlo y como no, filmarlo gracias al impulso National Geographic que todos llevamos dentro. Me mira entre asustado y curioso, pero no huye, solo mantiene la escasa distancia. Tiene unos ojos oscuros, libres e indomables que parecen sentir lo mismo que los míos, una mezcla de miedo y curiosidad.
No quiero molestarle demasiado  y tras apenas un par de minutos me despido.

Vuelvo a remontar las ultimas dunas por sus vertices para luego bajarlas saltando como un niño. Antes, desde lo alto, ya puedo ver el arollo que marca el fin de la aventura.

Una vez lo alcanzo, no puedo cruzarlo porque hay demasiado caudal a esa hora. Por suerte, aparece un oportunista barquero para echar una mano. Barra de Valizas, como el cabo, son espectaculares y en esta época del año, sin tanta gente transitando por “acá” son una paraíso para un vidajero como “sho”

Al día siguiente regreso al cabo Polonio donde tengo la suerte de escribir estas palabras.
Aquí pasaré un par de semanas trabajando y disfrutando de este lugar donde parece que se ha parado el tiempo, o al menos, ha holgazaneando un poco.

😉

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1Comment
  • Hanna
    Posted at 02:26h, 07 octubre

    Que increible Albert. Besos desde Suecia.